«Las ferias también sintieron el golpe de la crisis: antes explotaban, ahora cuesta llenarlas»
La organización de ferias en Río Grande atraviesa uno de sus momentos más complejos, según expuso Claudia Amelo, referente del sector. Explicó que la crisis económica impactó de manera directa tanto en las ventas como en la cantidad de expositores, señalando que “el espacio de feria y de emprendedores no queda lleno” debido al descenso general del consumo. La situación se profundizó desde julio, cuando “las ventas empezaron a descender en todo sentido”, afectando incluso a feriantes que históricamente encontraban en estos espacios una alternativa para sostener sus ingresos.
Amelo detalló que muchos emprendedores buscan hoy únicamente lugares gratuitos, ya que los gimnasios privados requieren aranceles y costos adicionales como SADAIC, CAPIF y seguros. En ese contexto, destacó que instituciones públicas comenzaron a abrir sus espacios para facilitar la participación de quienes ya no pueden afrontar gastos fijos: “Los emprendedores buscan más ese tipo de espacios”, afirmó, reconociendo que el panorama comercial está lejos de los niveles de años anteriores.
La caída de la actividad obligó a reducir la frecuencia de los eventos. “Este año habíamos empezado haciéndolos una vez al mes, pero desde julio no pudimos continuar así. Ahora hacemos solo en fechas puntuales”, explicó. A esto se suma la apertura de paseos comerciales tipo shopping, donde algunos emprendedores optaron por instalarse para tener horarios más amplios ante la baja del movimiento en ferias tradicionales. Sin embargo, la falta de consumo también golpea a estos nuevos espacios.
Con vistas al cierre del año, Amelo adelantó que la mayor apuesta será la feria navideña del 21, 22 y 23 de diciembre en el Club Esportivo. La propuesta incluirá modalidad nocturna, carritos de comida y actividades para que más vecinos puedan asistir después de la jornada laboral. “Es el último empuje que vamos a hacer ahí”, dijo, descartando realizar eventos el 8 de diciembre debido al encendido del árbol y la concentración de actividades en el cono de sombra.
Consultada por las dificultades estructurales que atraviesa el sector, la referente señaló que muchos feriantes ya no logran cubrir siquiera el costo del puesto: “A veces no alcanzan a juntar el dinero ni para pagar el puesto. Prácticamente los estás tirando al agua”, expresó. Por eso, indicó que cada fecha debe evaluarse cuidadosamente para evitar que los emprendedores trabajen a pérdida. Aseguró que incluso el rubro gastronómico, que solía sostenerse mejor, muestra señales de caída.
El panorama para 2026 también presenta incertidumbre. Aunque la intención es continuar organizando ferias, todo dependerá de la evolución económica y de la posibilidad de acceder a espacios accesibles. “No estamos en un panorama alentador”, reconoció, al tiempo que destacó la importancia de estos eventos para sectores vulnerables que no acceden al crédito o a compras en cuotas. Pese a las dificultades, Amelo sostuvo que el trabajo continúa con esperanza: “Todo el mundo pone la energía para que la cosa cambie y la economía salga a flote”.
