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La Justicia vuelve a frenar obras en Nordelta y refuerza la protección de los carpinchos

Los proyectos urbanísticos previstos en Nordelta quedaron nuevamente paralizados luego de que la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de San Martín dispusiera restituir las restricciones ambientales que habían sido levantadas semanas atrás. La decisión también bloquea la aplicación de castraciones químicas a los carpinchos, aunque admite prácticas alternativas como la vasectomía o la vacunación anticonceptiva.

El fallo, firmado por los jueces Jorge Augusto Saulquin y Luciano Enrici, revierte la resolución que la jueza María Paula Venere había dictado en octubre, cuando habilitó el avance de obras y flexibilizó controles sobre la fauna silvestre. Con la nueva medida, se restablece la protección sobre los humedales y criaturas nativas del complejo, una zona donde los conflictos entre emprendimientos inmobiliarios y ecosistemas locales vienen escalando desde hace años.

La Cámara ordenó a Nordelta S.A. suspender de manera inmediata cualquier desarrollo que implique movimientos de suelo, drenajes, modificaciones en cuerpos de agua o reducciones de vegetación en áreas no consolidadas. También quedó prohibida la instalación de nuevos tablestacados, alambrados o cerramientos que puedan obstruir el desplazamiento de los carpinchos entre los espejos de agua y la tierra firme.

Los jueces aclararon que estas limitaciones se mantendrán vigentes hasta que la desarrolladora presente y obtenga la aprobación del estudio de impacto ambiental requerido, o hasta que la causa tenga sentencia definitiva. Incluso las tareas de mantenimiento sobre la infraestructura existente deberán ejecutarse con protocolos estrictos para evitar afectar a la fauna.

En relación al control poblacional de los carpinchos, la resolución establece un freno explícito a la castración química, señalada como un método riesgoso para la salud de los animales. Sin embargo, permite otros procedimientos regulados y autorizados, como la vasectomía o la vacunación anticonceptiva, considerados menos invasivos.

La Cámara también prohibió el uso de agroquímicos y otras sustancias tóxicas dentro del complejo, salvo aquellas fumigaciones definidas por autoridades sanitarias. La restricción busca impedir prácticas que puedan generar daño directo al ambiente y a las especies que habitan en los humedales.

Con este fallo, la causa que enfrenta a organizaciones ambientalistas, vecinos y la desarrolladora suma un nuevo capítulo. La medida judicial refuerza la idea de que la expansión urbana deberá adecuarse a los límites ecológicos del territorio y que los carpinchos, convertidos en símbolo del ecosistema local, continuarán bajo estricta protección.

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