La inflación cerró 2025 en 31,5%: el nivel más bajo en ocho años, con señales mixtas hacia 2026
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de diciembre fue del 2,8% y que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un 31,5% a lo largo de 2025. Se trata del registro anual más bajo desde 2017, cuando la inflación había alcanzado el 24,8%, y marca una fuerte desaceleración respecto de los niveles registrados en los años previos.

El dato de diciembre implicó una leve aceleración frente al 2,5% de noviembre y confirmó que el IPC aún no logra perforar de manera sostenida el umbral del 2% mensual. La suba estuvo impulsada principalmente por Transporte (4%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%) y por Alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzaron 2,5% y fueron el rubro de mayor incidencia en el índice general.
En el balance anual, la inflación de 2025 representó una caída de 86,3 puntos porcentuales respecto de 2024, cuando el IPC había cerrado en 117,8%. A su vez, profundizó la desaceleración iniciada tras el pico de 211,4% registrado en 2023. De este modo, el recorrido de los últimos años muestra un quiebre significativo en la dinámica inflacionaria: luego de tasas del 94,8% en 2022 y del salto de tres dígitos en 2023, el proceso de desinflación se consolidó en 2024 y 2025, aunque con una inflación mensual que todavía se mantiene elevada en términos internacionales.
Por divisiones, 2025 dejó fuertes contrastes. Educación lideró las subas con un 52,3% interanual, seguida por Restaurantes y hoteles (42,2%) y Vivienda y servicios públicos (41,6%). En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado (15,3%) y Equipamiento del hogar (19,3%) mostraron los menores incrementos. En cuanto a las categorías, los precios regulados encabezaron las subas de diciembre (3,3%), seguidos por el IPC núcleo (3%), lo que evidencia persistencia inflacionaria en los componentes más estructurales.
Desde una perspectiva histórica, el dato de 2025 se ubica como el más bajo desde el segundo año de la gestión de Mauricio Macri, cuando la inflación fue del 24,8%. Posteriormente, el índice se aceleró con fuerza: 47,7% en 2018, 53,8% en 2019, 36,1% en 2020, 50,9% en 2021 y 94,8% en 2022, hasta desembocar en el récord de 2023 durante el final del gobierno de Alberto Fernández.
El Gobierno de Javier Milei destacó la desaceleración inflacionaria como uno de los principales logros de su programa económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que la baja se dio en un contexto de reordenamiento macroeconómico, con superávit fiscal, control monetario y cambios en el esquema cambiario. No obstante, analistas privados advierten que la inflación mensual muestra resistencia a descender más rápido y que la tendencia ascendente observada desde mediados de 2025 introduce cautela sobre el ritmo de desinflación.
De cara a 2026, el Presupuesto nacional proyecta una inflación del 10,1%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central y distintas consultoras privadas estiman un nivel sensiblemente mayor, en torno al 20% anual. Aunque el cierre de 2025 deja el mejor registro en ocho años, el desafío sigue siendo transformar la desaceleración en una estabilidad sostenida, en un contexto donde la inflación mensual aún duplica —o triplica— la de muchas economías desarrolladas.
