Economía

La carne subió 38% en tres meses y el consumo cayó con fuerza

El precio de la carne registró un fuerte incremento en los últimos tres meses, con subas del 38% en el valor “al gancho”, lo que impactó directamente en los precios al consumidor y provocó una marcada caída en las ventas.

Según datos del sector, el kilo de media res pasó de $9.000 a fines de diciembre a $12.500 en la actualidad. Este aumento se trasladó rápidamente al mostrador, donde cortes como el asado treparon de $17.500 a cerca de $25.000 promedio en carnicerías del Alto Valle.

El incremento sostenido generó una fuerte retracción del consumo. Comerciantes del rubro aseguran que las ventas cayeron cerca de un 50% en los últimos meses, en un contexto donde los precios continúan en alza y los márgenes de los minoristas se reducen para sostener la demanda.

Desde el sector cárnico atribuyen esta situación a un cambio en la dinámica productiva impulsado por la expectativa exportadora. En particular, mencionan el acuerdo para ampliar las exportaciones de carne argentina hacia Estados Unidos como un factor clave.

Según explicó el empresario ganadero Gustavo Bell, muchos productores optaron por engordar novillos más pesados destinados a exportación, lo que implica ciclos productivos más largos —de hasta dos años y medio— en comparación con el ganado destinado al mercado interno. Esto genera una menor disponibilidad inmediata de carne para consumo local.

“Los animales están, pero encerrados en los corrales”, graficó el referente del sector, al señalar que la oferta para el mercado interno se redujo mientras se espera consolidar el negocio exportador.

Este cambio también impactó en el precio de los terneros, que aumentó de forma acelerada en poco tiempo, impulsando aún más los costos de producción.

En paralelo, los frigoríficos atraviesan un escenario complejo, con menor faena destinada al mercado interno y un ritmo exportador que todavía no logra compensar la caída del consumo local.

A esto se suma la presión impositiva y la incertidumbre económica, factores que llevan a muchos productores a retener hacienda como forma de resguardo de valor, reduciendo aún más la oferta en el corto plazo.

El contexto actual refleja un desbalance entre la producción orientada a exportación y la demanda interna, en un país donde el stock ganadero se mantiene prácticamente estancado desde hace décadas, a pesar del crecimiento poblacional.

De esta manera, la combinación de menor oferta inmediata, expectativas exportadoras y caída del poder de compra configura un escenario de precios en alza y consumo en retroceso en uno de los productos más emblemáticos de la mesa argentina.

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