Empleados despedidos de Blanco Nieve continúan reclamando indemnizaciones y sobreviven con ferias solidarias
A más de dos meses del cierre definitivo de la empresa Blanco Nieve, sus ex trabajadores continúan reclamando el pago de salarios adeudados e indemnizaciones que, hasta el momento, no han sido abonadas. El conflicto, que se inició el 31 de octubre pasado, permanece sin avances y mantiene a decenas de familias en una situación de extrema vulnerabilidad económica.

La mayoría de los empleados despedidos cuenta con una extensa trayectoria laboral dentro de la firma, con antigüedades que oscilan entre los 15 y los 29 años. Se trata de trabajadores que, además de haber quedado sin ingresos, enfrentan mayores dificultades para reinsertarse en el mercado laboral debido a su edad y a la proximidad de la jubilación.
Según relataron los propios ex empleados, el último pago realizado por la empresa se concretó de manera parcial en septiembre. Previamente, se había abonado el sueldo correspondiente a agosto, mientras que el mes de octubre —cuando la empresa cerró sus puertas— nunca fue cancelado. Tampoco se efectivizó el 50% de la indemnización que figuraba en los telegramas de despido enviados por el empleador.
Ante la falta de respuestas, los trabajadores organizan desde entonces una feria solidaria que funciona todos los días de la semana. Allí ofrecen ropa, calzado, verdura, artículos de perfumería y alimentos elaborados por ellos mismos, como pan y tortas fritas, muchas veces a pedido y en función de la mercadería que reciben mediante donaciones.
Los ingresos obtenidos apenas alcanzan para cubrir necesidades básicas como la alimentación diaria. Gastos estructurales como el alquiler o el pago completo de los servicios resultan imposibles de afrontar con lo recaudado. En algunos casos, el fondo de desempleo representa el único alivio parcial, aunque su duración se vio reducida a ocho meses debido a la falta de aportes patronales en los últimos cuatro meses previos al cierre.
Desde el punto de vista legal, todos los trabajadores se encuentran formalmente despedidos y ya iniciaron acciones judiciales contra la empresa. La mayoría avanza de manera conjunta con asesoramiento legal, mientras que un grupo menor optó por representación individual, aunque todos reclaman bajo las mismas condiciones.
Mientras el conflicto sigue sin resolución, los ex empleados sostienen la feria como una estrategia de subsistencia y visibilización, a la espera de una respuesta empresarial que, hasta ahora, no llega
