El avance del autodespacho en estaciones de servicio enciende alertas en el sector laboral
La paulatina incorporación del sistema de autodespacho de combustibles comienza a instalar un debate profundo dentro del sector de las estaciones de servicio de Tierra del Fuego. Si bien las empresas y petroleras presentan esta modalidad como un paso hacia la modernización tecnológica, los representantes de los trabajadores advierten que detrás de ese progreso se esconde una amenaza concreta: la posible pérdida de empleos y la consecuente caída de los impuestos vinculados al trabajo.

Desde el ámbito gremial remarcan que la cuestión impositiva es hoy uno de los puntos más sensibles. Los aportes y contribuciones generados por la actividad de los playeros constituyen una fuente relevante para el sistema previsional y de seguridad social. “Lo más llamativo de todo esto es la pérdida de impuestos de trabajo; es lo que evidentemente más nos preocupa”, señalaron referentes consultados, sintetizando el sentimiento generalizado de incertidumbre.
En Río Grande, el autodespacho aún no se encuentra implementado de manera oficial, por lo que no se han registrado despidos ni achicamiento de personal atribuibles a este sistema. La empresa Autosur, única firma mencionada como poseedora de la modalidad en la ciudad, continúa operando con su plantel habitual y sin modificaciones. No obstante, los delegados locales ya transmitieron a sus bases la inquietud por lo que podría ocurrir cuando la medida se generalice.
Distinta es la realidad en otras regiones del país. En grandes urbes como Córdoba, Mendoza y Mendoza, donde las estaciones presentan estructuras altamente compactas y adaptadas a tecnologías “full”, sí se observaron pérdidas de puestos laborales. En esos casos, los trabajadores permanecieron un tiempo brindando indicaciones a los usuarios, hasta que el rol se volvió prescindible y terminó por desaparecer.
En Ushuaia, el Automóvil Club aplica el autodespacho con mayor extensión, aunque el reordenamiento impulsado por YPF permitió, hasta el momento, reubicar a la totalidad del personal. Esta estrategia de reconversión es presentada por la petrolera como parte de una política nacional para “amigarse con la tecnología”, una línea que también deberá evaluar la firma Acción cuando llegue el turno de adecuar sus bocas de expendio.
A pesar de los mensajes de tranquilidad, el sur del país —y particularmente Tierra del Fuego— enfrenta desafíos culturales propios. Los referentes del sector estiman que el proceso de adaptación de los usuarios será más prolongado que en el norte, lo que mantiene vigente la necesidad de personal de asistencia. Sin embargo, reconocen que con el tiempo el escenario podría cambiar.
“Te vuelvo a reiterar: la mayor preocupación es la pérdida del puesto de trabajo y todo lo que eso arrastra, incluidos los impuestos laborales”, insistieron desde el gremio. Por ello anticipan que buscarán abrir mesas de diálogo con las empresas para garantizar mecanismos de reconversión y sostenimiento del empleo formal.
El sistema de autodespacho avanza y el sector observa con atención. Por ahora no hay impactos visibles en las ciudades fueguinas, pero la alerta sigue encendida y marca la agenda de los trabajadores de las estaciones de servicio de la provincia.
