Despidos, miedo y trabajo informal: fuerte diagnóstico del sector comercial fueguino
Durante la jornada del paro nacional convocado por la CGT, Daniel Rivarola, referente del Centro de Empleados de Comercio en Río Grande, brindó un crudo panorama sobre la situación laboral en la ciudad, apuntando contra las políticas del Gobierno nacional y denunciando un preocupante avance del trabajo no registrado.
El dirigente sindical expresó que la precarización y el ajuste económico se sienten con fuerza en el sector comercial. “Estamos en una meseta, pero la informalidad crece. De los 380 despidos que registramos el año pasado, hoy pasamos a 40, pero el empleo en negro se está disparando”, explicó, y remarcó que muchos locales no cumplen con la registración formal de sus trabajadores. Como ejemplo, señaló una inspección reciente en una panadería, donde se detectaron cinco personas trabajando sin estar registradas.
En relación al paro, Rivarola sostuvo que, aunque muchos trabajadores apoyan la medida, el temor a represalias impide una mayor participación. “Hay miedo a los descuentos y a los despidos. Este gobierno se encarga de dividir y generar temor en el movimiento obrero”, advirtió. A pesar de que el derecho a huelga está protegido por la ley, el sindicalista enfatizó las restricciones que impone un mercado laboral debilitado: “Con pleno empleo, si te maltratan, te vas. Pero hoy no es una opción”.
Rivarola también reveló que en los últimos meses se perdieron 45 puestos de trabajo en el sector, a lo que se suman 24 despidos en una empresa tercerizada de limpieza que trabajaba para la firma Mirgor. Denunció, además, que la falta de controles agrava la situación: “El Ministerio de Trabajo de la Nación no sale a la calle, y el provincial solo actúa si hay denuncias. Así, los empresarios se aprovechan de la necesidad de la gente”.
A su vez, defendió el sentido del paro general más allá de su alcance: “Sirve como señal. Si el gobierno no ve resistencia, va a seguir avanzando sin freno. Este reclamo no es solo sindical, es social”. Y agregó: “Es un llamado de atención para que el Estado escuche la disconformidad ante un modelo económico que genera exclusión”.
Finalmente, describió el deterioro del consumo en los comercios locales: “La gente restringe sus compras. Solo se mantiene lo básico, como alimentos. La indumentaria y la electrónica están muy golpeadas”. Para Rivarola, sin una recuperación del poder adquisitivo, la situación no hará más que agravarse.
