Cómo funciona el nuevo sistema de tarifas y subsidios energéticos que entró en vigencia en enero
A partir de enero de 2026 empezó a regir un régimen unificado y más focalizado de subsidios para la energía en Argentina. El objetivo del Gobierno es reducir el gasto público en asistencia a las tarifas mientras mantiene ayuda a los hogares de menores ingresos bajo criterios más simples.

El Gobierno nacional puso en marcha un nuevo esquema de subsidios energéticos que modifica de manera importante cómo se aplican los apoyos estatales sobre las tarifas de electricidad, gas natural y garrafas. Bajo este modelo, la asistencia deja de basarse en múltiples categorías según ingresos y se centraliza en un único registro con reglas más sencillas.
El sistema, denominado Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), reemplaza al anterior Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) y concentra todas las ayudas en un único padrón, llamado Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (RESEF). La idea es que haya solo dos tipos de usuarios: quienes reciben el subsidio y quienes pagan la tarifa plena sin asistencia estatal.
El criterio para acceder al subsidio está ligado a los ingresos del hogar. Podrán recibirlo quienes declaren ingresos iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales (CBT), según lo medido por el Indec. Quienes superen ese umbral deberán afrontar el costo pleno de la energía sin ayuda estatal.
En electricidad, los beneficiarios tendrán una bonificación porcentual sobre un bloque de consumo mensual subsidiado, que varía según la época del año y la demanda energética. En gas natural, el esquema establece un precio base para todo el año y concentra los subsidios en los meses de mayor consumo (especialmente el invierno). Los hogares de ingresos medios y bajos recibirán una bonificación del 50% sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) durante ese período.
Una novedad del régimen es la inclusión de las garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) dentro del sistema de subsidios, ampliando así la cobertura de ayuda a hogares que no cuentan con acceso a la red de gas natural.
El Gobierno prevé que con este rediseño las tarifas de electricidad cubrirán alrededor del 72% del costo real del servicio y las de gas natural alrededor del 83%, lo que implica una reducción significativa de la participación del Estado en el financiamiento energético.
El cambio se implementa en un contexto de mejora en la balanza comercial energética y busca transitar hacia precios más alineados con los costos reales de abastecimiento, evitando distorsiones y concentrando los recursos públicos en quienes más lo necesitan.
