Cambió el uso de las tarjetas de crédito: ahora se usan menos para financiar compras y más para llegar a fin de mes
El comportamiento de los argentinos con las tarjetas de crédito está modificándose, según datos recientes que reflejan una mayor utilización de estos plásticos no tanto para financiar compras sino como una herramienta para cubrir gastos cotidianos y llegar al final del mes.

Estudios y registros de consumo muestran que las personas están recurriendo cada vez más a las tarjetas para pagar servicios básicos, alimentos y otros gastos del día a día, en lugar de usarlas principalmente para financiar bienes durables o compras planificadas a cuotas. Este cambio se da en un contexto de presión sobre los ingresos familiares por el crecimiento de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.
Los analistas señalan que este fenómeno está vinculado a la necesidad de sostener el consumo cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos regulares. En consecuencia, las tarjetas de crédito se transforman en una especie de “colchón” financiero temporal, aunque con el riesgo de acumular saldos que luego resultan caros de pagar por los intereses aplicados.
Según las cifras oficiales y privadas, el uso de plásticos aumentó en rubros de primera necesidad, mientras que la compra de bienes durables o electrónicos con financiación tradicional registró una menor incidencia. Este patrón apunta a una mayor fragilidad del consumo tradicional, que ahora se orienta más hacia el financiamiento de necesidades básicas.
Expertos consultados por medios nacionales explican que esta dinámica es consecuencia directa del contexto económico actual, en el que los hogares priorizan la satisfacción de gastos esenciales ante la falta de recursos suficientes. Esto implica un mayor endeudamiento de corto plazo que, si bien ayuda a cubrir necesidades inmediatas, puede generar tensiones financieras para los usuarios más vulnerables.
El traslado de este comportamiento al sistema financiero tiene implicancias también para las entidades emisoras de tarjetas y para las políticas de crédito, que deben adaptarse a un escenario en el cual los plásticos se utilizan más como una herramienta de liquidez que como un instrumento de consumo diferido.
Este cambio en el patrón de uso de las tarjetas continúa siendo monitoreado por especialistas y entidades del sector, quienes advierten sobre la importancia de gestionar el crédito de manera responsable para evitar que el endeudamiento a corto plazo se convierta en un problema estructural para las familias.
