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Alumnos del Trejo Noel difundieron mensajes violentos en WhatsApp: madres exigen respuestas urgentes

La comunidad educativa del Colegio Secundario Ramón Alberto Trejo Noel atraviesa momentos de preocupación y tensión tras detectarse la existencia de canales anónimos de WhatsApp, presuntamente administrados por estudiantes de los últimos años, que difundieron mensajes agresivos y profundamente ofensivos hacia sus propios compañeros.

Los contenidos, que circularon la semana pasada antes de ser eliminados, incluían expresiones discriminatorias por aspecto físico, peso y referencias sexuales explícitas. Las publicaciones no solo afectaban a estudiantes de cursos inferiores, sino que también involucraban a docentes y autoridades del establecimiento, provocando un clima generalizado de angustia e incertidumbre.

Varios alumnos se acercaron a denunciar la situación directamente ante la conducción del colegio, lo que motivó la intervención de un grupo de madres que esta semana exigió medidas concretas y urgentes. “No estamos pidiendo que les prohíban el celular. Queremos que se trabaje sobre la raíz del problema: el odio, la violencia simbólica, la misoginia que circula sin control entre los chicos”, expresó una de las madres.

Desde las familias insisten en la necesidad de implementar políticas educativas preventivas dentro del colegio, como talleres de reflexión, espacios de escucha y, sobre todo, clases efectivas de Educación Sexual Integral (ESI), consideradas claves para abordar temáticas como el respeto, los vínculos sanos y la prevención del acoso escolar.

“El peligro no es solo lo que se dijo en esos grupos, sino lo que eso refleja: una falta de herramientas para gestionar los vínculos entre adolescentes. Si no actuamos ahora, después será demasiado tarde”, advirtió otra madre, haciendo alusión al impacto que pueden tener estas violencias en la salud mental de los estudiantes.

En una institución que cuenta con más de 780 alumnos, la magnitud del conflicto ha dejado en evidencia la necesidad de una respuesta institucional firme pero formativa. Las familias dejaron en claro que no se trata de buscar culpables individuales, sino de promover un cambio cultural dentro del colegio que permita evitar nuevas situaciones de este tipo.

Por el momento, la identidad de los administradores de los canales continúa sin conocerse, lo que complica las posibles sanciones. No obstante, el reclamo apunta más allá del castigo: demanda una estrategia de contención integral, que involucre a docentes, directivos, estudiantes y familias, en un abordaje colectivo y sostenido de la violencia escolar.

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