14 años de Dar Conín en Río Grande: un compromiso que transforma infancias
Con catorce años de trabajo constante en la Margen Sur y otros barrios de la ciudad, la Fundación Dar Conín celebra un nuevo aniversario reafirmando su misión de luchar contra la desnutrición, el sobrepeso y la pobreza infantil desde un enfoque integral y profundamente humano.
Lo que comenzó como un pequeño espacio en el Centro Manuel Belgrano, impulsado por el doctor Álvaro Díez y el legado del pediatra Abel Albino, fundador de la red CONIN, hoy es una institución con sede propia que acompaña a embarazadas y niños de 0 a 5 años en situación de vulnerabilidad. “Cuando uno entra a Conín, no se va más”, asegura Díez, aún conmovido por la huella que dejó aquel primer encuentro con el mensaje de Albino.
Con un abordaje interdisciplinario que integra nutrición, pediatría, estimulación temprana, salud emocional y apoyo social, el equipo de profesionales y voluntarios de Dar Conín no solo mejora indicadores físicos, sino que reconstruye la autoestima y los vínculos familiares: “Una mamá me dijo: ‘Gracias por enseñarme a abrazar a mis hijos’. Eso no se olvida”, compartió emocionado Díez.
Pero los desafíos cambian: a la desnutrición se suma una nueva problemática que crece a ritmo alarmante en Tierra del Fuego —el sobrepeso y la obesidad infantil—, con cifras que superan la media nacional. Frente a esto, la Fundación puso en marcha el programa Escalando Salud, una propuesta que trabaja la educación alimentaria, la actividad física y la salud emocional desde un enfoque comunitario.
“Hoy seis de cada diez chicos tienen sobrepeso u obesidad. Es una pandemia silenciosa, agravada por el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas”, advirtió Díez. Según explicó, los efectos no son solo físicos, sino también neurológicos y emocionales, con impacto directo en el aprendizaje y el desarrollo de la infancia.
A lo largo de estos 14 años, Dar Conín sembró futuro. Y su mayor deseo es ver a esos niños que hoy reciben atención, crecer sanos, terminar la escuela, acceder a un trabajo digno y alcanzar una vida plena. Porque nutrir el cuerpo es solo el comienzo: también se trata de cuidar la mente y el corazón.
